Bodegas de Extremadura

El primer punto y más importante en la elaboración del vino son las uvas, porque sin buenas uvas es muy complicado, por no decir casi imposible, hacer buen vino de calidad.

Aquí, lo importante es la sanidad de las uvas, es decir, que no tengan enfermedades y el grado de maduración de las mismas, ya que eso hará que los vinos no tengan mucha astringencia y sobre todo sabremos la cantidad de alcohol que tendremos en nuestro vino.

Cuando hablamos de maduración de la uva en bodegas de extremadura, lo que buscamos es el equilibrio entre azúcares y acidez, ya que el vino es una bebida ácida. Tener los niveles adecuados de acidez nos hará tener un vino agradable en la boca y con una vida muy larga, ya que se suele decir que la acidez es la vida del vino.

Una vez recogidas las uvas en su punto perfecto de maduración, hay que transportarlas hasta la bodega, pero si se dañan las uvas, soltarían el líquido en el camino y empezarían a fermentar de manera descontrolada aportando aromas desagradables al vino.

Lo recomendable son transportes con cantidades no muy grandes en que las uvas no se dañen por aplastamiento y a una temperatura baja para que los frutos no fermeten.

Al llegar a la bodega pueden suceder distintos procesos en función del tipo de vino que queramos hacer, blanco, tinto o rosado.

Por regla general, el vino blanco se prensa y se fermenta sin presencia de las pieles, introducimos las uvas en una prensa donde estrujamos los granos para sacar el líquido y pasarlo a un depósito donde fermentará.

Si hacemos un rosado o un tinto, lo más habitual es estrujar las uvas y pasar al depósito el líquido y las pieles para que maceren juntas.

En los vinos blancos lo más habitual es, tras prensar las uvas dejar unas horas el mosto decantar en el depósito, para que al fondo del mismo vayan cayendo las impurezas que tiene en suspensión el mosto debido al prensado de las uvas.

Una vez decantado se traspasa el líquido limpio a otro depósito donde se hace la fermentación a temperatura controlada, normalmentede 20 a 24 grados como máximo.

En el caso de los rosados, lo que hace es dejar el líquido y los hollejos durante unas horas juntos para que las pieles aporten color y diferentes sustancias al líquido.

Cuando el enólogo cree que la aportación de color y sustancias es suficiente, se saca el líquido del depósito y se pasa a otro recipiente donde se procederá a fermentar el líquido limpio al estilo del vino blanco.

Cuando elaboramos vinos tintos en bodegas de extremadura lo que se hace es que en el depósito se introducen las uvas estrujadas con sus pieles. Aquí, lo que se intenta es que las pieles aporten el mayor número de ingredientes al vino.

Así, en función del tiempo de contacto de las pieles con el mosto, se crearán vinos para tomarlos en poco tiempo o para mantenerlos en barrica y poder disfrutarlos en mucho tiempo.

A más contacto y maceración, más potencia y por tanto más estructura que le permitirá soportar el paso del tiempo.

Las temperaturas de fermentaciones de las uvas tintas son más altas que en blancos y rosados para poder extraer más sustancia a las pieles, pudiendo llegar a la fermentación sin problemas a los 30 grados centígrados. También debemos ir mezclando líquido y pieles para que la aportación de sustancias sea máxima.

Hasta aquí podríamos decir que ya hemos hecho vino, aunque a partir de este momentoempiezan una cantidad de procesos y esperas que darán lugar a vinos espectaculares.

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